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Cada electrodoméstico tiene un tiempo de duración y unas características propias. Es importante leer y seguir con detenimiento las instrucciones de estos aparatos para garantizar que funcionen muchos años a pleno rendimiento.

Los electrodomésticos no son para toda la vida, pero con unos cuidados mínimos y un uso razonable podemos conseguir una larga durabilidad de los mismos.

En caso de avería, según el precio del aparato que se trate, el coste de la mano de obra y del desplazamiento pueden ser motivo más que suficiente para sustituirlo por uno nuevo. Pero, antes de comprar un electrodoméstico nuevo debemos examinar la gravedad de la avería y ver si merece la pena pagar por una reparación en lugar de adquirir otro. Por supuesto habrá que cambiarlo si el presupuesto de la reparación supera la mitad del precio del electrodoméstico nuevo y la garantía se prolonga tan sólo seis meses.

Las razones fundamentales que suelen estropear los electrodomésticos son tres: la falta de limpieza, la negligencia al limpiarlos o los bruscos cambios de voltaje en el sistema eléctrico.

Un frigorífico, dicen los expertos, tiene una vida útil de 15 años como media. Por eso es interesante comprar un modelo que se adapte a nuestras necesidades.

A la hora de instalar la nevera hay que procurar hacerlo alejada de las fuentes de calor -sol, horno, calefacción,...- y, si es posible, en una habitación seca y ventilada. Cada tres o cuatro meses es conveniente limpiar el serpentín y la pared posterior con un aspirador o cepillo, ya que el polvo y la suciedad acortan su vida. A la vez que se hace esta operación, también se recomienda que la parte trasera del frigorífico esté ventilada, algo imprescindible para su buen funcionamiento.

Si se forma escarcha en el interior, no hay que dejar nunca que supere el medio centímetro de grosor. Debemos procurar no tener la nevera medio vacía, ya que el frío se pierde en el espacio libre, aunque tampoco es bueno llenarla en exceso, porque de esta forma se entorpece la circulación interior del aire.

Las tres piezas básicas que pueden forzar su sustitución son el motor, el compresor y el evaporador.

Una lavadora envejece por el efecto combinado del uso y del tiempo. Con una vida media de 12 años, y cinco lavados a la semana, el plazo puede acortarse si la utilización es intensiva y los modelos son más complejos. Es mejor usar la temperatura de lavado más baja posible, ya que las enzimas de los detergentes funcionan mejor a 30 grados.

Respecto a la vitrocerámica, su principal problema es que se rompa el cristal en algún accidente casero. Una sencilla medida para evitar esto consiste en colocar una tapa protectora que permanecerá bajada cuando no se utilice.

Para hacer un uso adecuado, conviene utilizar recipientes con fondo plano para aprovechar al máximo el calor y evitar rayados. Lo ideal para cocinar aquí la comida son recipientes de acero inoxidable o hierro esmaltado con un grueso fondo difusor.

Articulo Tomado de 

http://www.consumer.es/web/es/economia_domestica/servicios-y hogar/2004/10/06/109926.php